jueves, 6 de marzo de 2008

"La paz perfecta"

Hubo una vez un rey enamorado de las artes. Quería que su palacio fuera el más magnífico de todos los tiempos y no se cansaba de comprar hermosas esculturas, grandes tapices y enormes jarrones cargados de joyas. Pero quería que le hicieran algo muy especial y por eso decidió ofrecer un gran premio a aquel artista que pudiera captar en una pintura la paz perfecta.

Muchos artistas lo intentaron. Pasaron dos semanas hasta que el rey vio todos los lienzos, los valoró y los fue eliminando. Al final había dos entre los que escoger.

El primer cuadro era de un reputado artista. En él se veía un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban. Sobre éstas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas. Todos los que miraron y admiraron esta pintura pensaron que ésta reflejaba la paz perfecta.

Nadie entendía por qué el rey dudaba ante la segunda. Y es que aunque en la segunda pintura también había montañas, éstas eran escabrosas y descubiertas. Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos. Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua. Todo esto no se revelaba para nada pacífico y el autor era un joven desconocido y poco comunicativo. Pero cuando el rey observó con más cuidado, vio que, tras la cascada, había un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca.

En este arbusto había un nido. Y allí, en medio del rugir de la violenta caída del agua, estaba sentado plácidamente un parajito en medio de su nido...

El rey, al admirar ese rayo de esperanza, escogió la segunda pintura. Cuando su corte le preguntó por qué no se había quedado con el cuadro del pintor famoso, el rey les explicó: "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que, a pesar de estar en medio de estas cosas, permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Éste es el verdadero significado de la paz".

Anónimo hindú

2 comentarios:

Sylvie dijo...

Precioso cuento Alex...qué verdad más grande!...

...necesitamos sentir paz entre el bullicio...porque la paz, ha de ser interior.

Besitos.

Graciela de Palomas de Papel dijo...

Alex hermoso relato, si consigues paz interior el exterior no lo percibes como agresivo.
Me uno a la expresión en contra del atentado de la ETA, nadie debería poder atentar sobre la vida de las personas.
Besos y abrazos.
PD: revisando mis primeras entradas, me encontre en abril de 2007 con un comentario tuyo en una RECETA.

 

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