Mostrando entradas con la etiqueta "Delicioses caxigalines". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "Delicioses caxigalines". Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Jugando a las "cocinitas": BERENJENAS RELLENAS DE CARNE

Tras más de tres décadas de arduo aprendizaje en los más importantes centros formativos del mundo, incluyendo masters de post-grado y especialización en Yale, Oxford y Cambridge, esta "Piltrafilla" se ha armado del suficiente valor para ponerse "manos a la masa".


Los preparativos iniciales c
omenzaron varias semanas antes, incluyendo sesiones intensivas de mentalización y ejercicios específicos de destreza. Todo ello bien enfocado a estar en óptimas condiciones para la hora "H" del día "D" y no dejarse llevar por nervios que pudiesen jugar una mala pasada o causar una catástrofe doméstica.

Por supuesto, el atrezo constituía una pieza fundamental, por lo que hube de pertrecharme de un buen "traje ignífugo" en la estación de bomberos más cercana. Del mismo modo y para que no hubiese ningún detalle al azar, mi comunidad
de vecinos sufrió la "sospechosa" desaparición de los extintores.

Sin embargo, una furtiva visita al supermercado, me permitió hacerles una invitación, previo pago,
a los protagonistas de la historia:

- 2 berenjenas.
- 300 gramos de carne picada
- 2 huevos.
- Pan rallado, perejil, orégano, tomillo, canela, ajo, queso rallado, sal y aceite.

Los pasos entre tímidos y forzados que di son los siguientes:


Cortar las berenjenas por la mitad y, a continuación, hacer cortes a la carne, con sumo cuidado y el botiquín de primeros auxilios al cinturón.

Mirar bien la etiqueta de la botellita para no confundirla con la del coche y echar un chorrito de aceite sobre las berenjenas.

Introducir una bandeja con las berenjenas
en el microondas a máxima potencia durante 5 a 8 minutos.

Comprobar, siempre con las manos bien protegidas, que la carne de las berenjenas está hecha.

Con la ayuda de una cuchara de postre, sacar la carne de las berenjenas. Eso sí, en mi caso, con múltiples "coitus interruptus" por la temperatura de éstas.

Averiguar y reconocer un bol, tras sentarme en la cocina con un diccionario para desentrañar el significado de los diferentes recipientes que pueden llegar a crecer en los armarios de la misma.

Realizar, con todo el tacto posible, la mezcla mágica:
la carne picada, los dos huevos batidos, una cucharada de postre de pan rallado, perejil picado, una "chispitina" de óregano y otra de tomillo, ajo picado muy fino, una "chispitina" de canela y la carne de las berenjenas, no fuese aquello a resultar un "cóctel-molotov".

Rellenar con la masa de un color parecido al personaje de Hulk cada berenjena.

Parada obligatoria en "boxes": introducir las berenjenas rellenas en el horno durante 15 minutos a 180º.

10º Retoque de "chapa y pintura": espolvorear el queso rallado por encima de las berenjenas y dejar gratinar, siempre ojo avizor de que aquello no se tornase negro.

El resultado ha sido la elaboración de una exquisitez digna de ser recompensada con más de una estrella Michelín, cuya degustación tuvo lugar en el día de ayer, contando con la inestimable y "obligada" presencia del más selecto paladar: el de mi "otro lado de la cama".

P.D: Agradecimiento al Servicio 112 por el dispositivo especial desplegado tanto en el interior como exterior de mi domicilio.


miércoles, 20 de febrero de 2008

Carta a un "delicattessen": Sándwich de dos chocolates y micuit con puré de frutos rojos

Querido "delicattessen":

Quizás no puedas imaginar que, lejos de haber deleitado más de un exquisito paladar durante estos días, simbolices la ilusión, el esfuerzo, las risas y, sobre todos, tantos sueños anhelados por tus creadores.

Quizás no puedas imaginar que, en esos dos chocolates, se esconda el propio reflejo de la cara y la cruz con la que la vida ha sorprendido a tus creadores durante su largo caminar entre aciertos y sinsabores.

Quizás no puedas imaginar que, dentro de la acidez de ese micuit con puré de frutos rojos, se encierran pequeños deseos tan vivos en la sangre de tus creadores como el color que te acompaña en el toque final.

Quizás no puedas imaginar que, tras ese original diseño, se deposite la esperanza de tus creadores por alcanzar su propia quimera desde muy niños.

Quizás no puedas imaginar que recibir el honor de ser el pincho ganador del I Concurso de tapas y pinchos de Asturias implique el triunfo de más de un sueño.

Q
uizás no puedas imaginar cuánta felicidad has traído a "muchas" vidas que no es proporcional a tu tamaño.

Quizás no puedas imaginar que, bajo esa explosión armoniosa de sabores, emerge más de una incipiente carrera con nombre propio.

P.D: Enhorabuena a cada uno de tus creadores (con permiso, en especial, a uno de ellos y que tus sueños se sigan haciendo realidad)

Si quieren disfrutar de esta "caxigalina", no dejen de visitar el Hotel Palacio la Llorea en Gijón, , donde podrán recrearse con las maravillosas creaciones de su cocina (moderna y tradicional), a cuya cabeza se encuentra Rocío Menéndez Pérez, contando, entre su equipo, con un "grande" no sólo de los fogones, sino del producto "amistad".

Para tí, para el "grande", el más fuerte de los abrazos.

domingo, 20 de enero de 2008

Casa Trabanco. Restaurante-Llagar.

Llevaba ya algún tiempo dándole vueltas en mi cabeza para elegir con qué “delicatessen” inauguraría mi nueva sección de “Delicioses caxigalines” y, finalmente, el horizonte se abrió en estas pasadas Navidades, mientras mis papilas gustativas se deleitaban con los manjares y pócimas que se sirven en Casa Trabanco. Restaurante-Llagar.

En cierto modo era lógico que acabase recurriendo a mi “Asturies” del alma y, sobre todo, a su excelencia culinaria a precios razonables.

Casa Trabanco” está enclavada en un precioso escenario rural (Lavandera), a poca distancia de “Xixón”, si bien llegar hasta allí, por aquellas laberínticas comarcales, resulta todo un desafío para cualquier GPS. Para mí, ese recorrido supone evocar mis mejores recuerdos de infancia, gracias a ese peculiar aroma que se desprende de las entrañas asturianas (verdes prados, coloristas pomaradas, etc...)


En un principio, este establecimiento echó andar como el típico “chigre”, transformándose, poco a poco, en el afamado restaurante-llagar de la actualidad, a través de esa mezcla tan exitosa de sidra y cocina tradicional, erigiéndolo como el ambiente perfecto para cualquier tipo de conmemoración.

Para ello, dispone de dos comedores: el primero, con capacidad para 90 personas, es para servicio de carta; y el segundo se trata de un “llagar”, situado en la planta baja”, con capacidad para 140 comensales (240 de pie), en el que poder celebrar “espichas” u otros acontecimientos.

Aunque ambas estancias tienen su propia personalidad, el “llagar” es mi rincón preferido, por haber vivido esa cultura de siempre. Sus enormes “pipotas” actúan como magníficos espectadores ante las innumerables anécdotas del ayer y del hoy que corren de boca en boca entre los allí presentes, con la inestimable compañía de una fantástica selección de productos (lacón, huevos cocidos, tabla de ibéricos y quesos asturianos, tortillas variadas, empanada de carne, etc...) en la mesa y un “culín” de sidra recién escanciada en la mano. Por supuesto, también se ofrecen otros platos como sus típicos tacos de bacalao (deliciosos) o un chuletón de buey, estrellas absolutas de su menú degustación.

Todo ello me devuelve imágenes de esas “espichas” hogareñas con la familia, los vecinos y los amigos del pueblo en que me críe, bañadas por incesantes regueros de nuestra bebida más popular.

Sin embargo, su selecta carta no se queda atrás con delicias como la fabada con ingredientes “de casa”, todo tipo de potes (previo encargo, en algunos casos), menestra de temporada, ensalada templada de tallarines de calamar con vinagreta de ibéricos, diversos pescados (pixín, rape, bacalao, merluza), escalopines (mi elección siempre acompañados de salsa de queso Cabrales), o postres tan suculentos como el típico arroz con leche, copa de crema de queso con coulis de mango y canutillo crujiente o tarta de queso.

Y siempre regado con la mejor sidra de elaboración propia, con las marcas: Trabanco, manzana seleccionada y Lagar de Camín Brut, siempre en su punto exacto de enfriamiento.

Como decimos en Asturias “quedes bien fartucu”, aunque el primer consejo es que “la sidra hay que saber mearla”, por aquello de que luego hay que volver a la carretera.



Sus datos son: Casa Trabanco. Restaurante-Llagar

- Dirección: Lavandera s/n (Gijón)

- Teléfono: 985-136-462

- Horario: De Martes a Viernes de 14:30 a 16:00 y de 19:00 a 00:30 horas. Sábados y Domingos de 11:30 horas a 00:30 horas.

- Cierre: Lunes, excepto festivos que pasa al Martes (a partir del segundo Domingo de Septiembre y hasta el primer Domingo de Julio cerrado también los Domingos por la tarde)

- Servicios: Parking propio, visitas guiadas al “llagar” para conocer el proceso de fabricación de la sidra (previa reserva para un mínimo de 15 personas, con horario de 12:00 a 14:00 horas y de 19:00 a 21:00 horas), música tradicional en directo fines de semana, catas populares de sidra natural, venta de productos de elaboración propia (sidra natural, sidra varietal, brut de sidra, vinagre de sidra y zumo).

Página de interés: Grupo Trabanco





lunes, 3 de septiembre de 2007

Postales de Asturias: Una boda a la asturiana

En esti iniciu de la mi segunda tanda de vacaciones, tocóme asistir el día un de septiembre a la boda de un primu en nuestra tierrina querida.

Brillaba el sol al mediodía, cuando el noviu en compañía de su madrina llegaba a la iglesia y recibía les felicitaciones de invitaos y conocios.

Nun se fizo esperar demasiado la novia, que llegaba puntual rompiendo la ya consabida norma de facése esperar, así como tampoco se produjo una tan temida escena como las protagonizadas por Julia Roberts en “Novia a la fuga”.

Y, por supuesto, la gaita y tambor asturiano comenzaron a sonar en honor de los novios, mientras la protagonista se deshacía en un mar de lágrimas.

Imagino la mezcla de emociones que débese producir en un momento tan importante en el corazón de unu.

Tras el preceptivo oficio religioso, salieron los novios por la puerta ya convertios en mariu y muyer, siendo recibidos por una lluvia de arroz y pétalos de rosa, mientras todos los asistentes buscábemos la mejor instantánea entre codazos y pisotones.

Después, el nuevo y joven matrimonio se deshizo en besos y abrazos entre ellos, para, luego, desaparecer dirección Xixón a inmortalizar tan preciadu día en el preceptivu reportaje fotográficu.

A partir de ahí, empezó una boda a la asturiana. ¿Y cómo ye una boda a la asturiana?

Pa’ empezar, todos los invitados cogimos camín del restaurante “Peña Mea”, situau en Posa’ de Llanera dispuestos a dar cuenta del banquete como fartones.

Comenzose por el aperitivu de bienvenia compuestu de agridulces de dátiles y bacón, surtiu de cucharilles, brochetes variaes, canapés salaos y croquetines caseres, to’ debajo de un hórreo y acompaño de pipes de sidra.

Luego entrémos en el salón donde ibase a servir el banquete, constando el menú de lo siguiente: Selección de mariscos del Cantábricos, Crema de Nécores, Mero al Peña Mea con atillo de gambes y setes silvestres, sorbete de limón, cabritu con palatinos y ensalada verde.

De postre una Mouse de turrón con helado de frambuesa y crujiente de almendres.

Y, por supuesto, to’ regao con vino, sidra, cava y el correspondiente cafetín con chupito de licor.

Pasaron los novios y los padrinos, repartiendo los recuerdos que, cada vez, que asisto a una boda son más originales.

Como ye costumbre comenzó el baile. Y mientres unos quemaben lo comio, otros daben buena cuenta de la barra libre.

A las veintidós horas y treinta minutos con puntualidad británica, empezóse a servir el lunch de despedida: embutios, fritos y pastelinos, pa’ coger fuerces y seguir la folixa to’ la noche hasta que el cuerpo reviente.

Lo más original es que la noche de bodas iban a pasála en el hórreo donde habíemos tomao el aperitivu. Tuve que deciyos a los novios que nun lu fueran a tirar abajo. Jeje.

Así que ya ves como ye una boda a la asturiana: fartáse a comer, jarana to’l tiempo y alcohol corriendo a to’ trapu. (Nota: Yo nun bebí más que unes copines de vino).

Nun quiero terminar sin facer mención a les últimes letres que acompañaben al menú: “Hay momentos en la vida que son importantes por sí solos, pero lo que realmente los hace especiales es compartirlos con tus seres queridos”.

Por si alguna vez te animes a venir por Asturies o quies pasar la primera noche de bodas en un sitiu original, déjote aquí la dirección del restaurante “Peña Mea”: http://www.penamea.com/

Por lo demás: “VIVAN LOS NOVIOS”
 

Design by Amanda @ Blogger Buster