jueves, 21 de agosto de 2008

sábado, 16 de agosto de 2008

Mi biblioteca deportiva (I)

En plena fiebre olímpica, echo un vistazo a las amplias estanterías que recorren mi buhardilla, hasta detenerme en la sección más “movidita" y “sudorosa”: la dedicada a la actividad deportiva.

Mientras en Beijing nuestros deportistas luchan por convertir sus sueños en medalla, quien suscribe, fantasea con su propia quimera: alcanzar una forma física óptima. El sufrimiento en tal complicada empresa, me acerca a la realidad con la que diariamente deben convivir los atletas dedicados, en cuerpo y alma, a superar no sólo sus propias expectativas, sino también las de los demás.

Lógicamente, no cuento con “personal trainer", ni "sponsors”, ni nada similar que me guíe en mi objetivo, por lo que, como tantos profanos de la materia, he tenido que recurrir al "triatlón" de las librerías y páginas de Internet donde ir “avituallándome" de manuales, programas, rutinas.

No resultan sencillas las transiciones de este peculiar "triatlón":

1º) Del sillón a la librería, en la que pierdes hermosos minutos, hasta horas en hallar “tu bolsa en los boxes", pero, una vez que vislumbras esa primera guía que te motiva, las siguientes ocasiones ya sabes la dirección adecuada.

2º) De la librería al gimnasio, la más dura. Pasos dolorosos, comparaciones desanimantes, por lo que siempre debes “sacar fuerzas de flaqueza”. Fuerzas para “no ahogarme” en un mar con fuerte oleaje de palabras técnicas, fuerzas para “no bajarme de la bicicleta” ante cada “puerto especial” de páginas, fuerzas para “no dejar de dar zancadas”en el maratón final de llevar a cabo tu propia planificación.

Una vez superas esos tímidos inicios y la motivación crece, el siguiente paso es aliarse con la prudencia para no ir más allá de tus posibilidades y cometer un error llamado “lesión”, que pueda dejarte “KO”.

En este particular "triatlón", también juega un importante papel el apartado de la equipación, del cual ya hablaré en otro momento (son tantos los artilugios que se fabrican que daría para escribir más de un libro).

Mi primer avituallamiento literario es el siguiente:

1) "Correr para estar en forma" de Sean Fishpool.


Buena guía para comenzar de forma progresiva a correr.







2)
"Método Abel Antón. Aprende a correr con el campeón del mundo" de Álex Calabuig y Alberto Hernández.


Excelente manual con el que aventurarse en el mundo del running de la mano de uno de los más grandes deportistas




3) "8 minutos por la mañana. Una forma de empezar el día quemando grasas y perdiendo los kilos de más" de Jorge Cruise



Sencilla planificación para ir limando la figura



4) "Cien ejercicios de fuerza. Una guía para el ejercicio y el deporte" de Ed McNeely.


Guía de bolsillo, ideal para llevar al gimnasio.





5) "Programa fitness. Musculación. Ejercicios, rutinas y programas" de Thomas R. Baechle y Roger W. Earle.


Consejos de gran utilidad.




6) "Musculación de abdominales y espalda. 165 ejercicios para tonificar, fortalecer y potenciar la parte baja del tronco" de D. Brittenham- G.Brittenham.


Ejercicios para fortalecer un pilar muscular básico en la práctica deportiva.




7) "Anatomía de la musculación. Guía ilustrada para aumentar la masa muscular y modelar el cuerpo" de Nick Evans.



Guía práctica para cada pieza de nuestro puzzle corporal, con buenas ilustraciones y explicaciones.





8) "Guía de los movimientos de musculación. Descripción anatómica" de Frédéric Delavier.



Ejercicios claros y precisos con ilustraciones de los grupos musculares implicados en su ejecución y un gran manual para elaborar las propias sesiones de entrenamiento.




9) "Manual de entrenamiento de natación" de Kelvin Juba



Excelente obra con la que comprender cada estilo de natación y sus movimientos básicos, unido a sesiones para mejorar la técnica.




10) "La iniciación deportiva: La Natación" de José María Cancela Carral y Emerson Ramírez Farto.



Libro orientado a los más pequeños, entre los que me incluyo (jeje).





11) "Iniciarse al triatlón. Programa de entrenamiento para tu primera competición" de Paul Huddle y Roch Frey.





Extraordinario y completo libro con el que dar los primeros pasos en el triatlón.




12) "Triatlón. Preparación, planificación, entrenamiento y competición" de John Mora.




Demasiado complejo.




13) "Ironman. Desde el principio hasta el final" de Ole Petersen.


Entrenamiento de triatlón de ocho horas semanales. Se lo recomiendo a los más intrépidos y preparados.







viernes, 25 de julio de 2008

"La montaña de los ancianos"

Hace muchísimo tiempo, en una remota región, el señor del lugar obligaba a las familias a abandonar a los ancianos en una montaña. creía que de esta forma se libraba de bocas que alimentar que no aportaban ningún beneficio a la comunidad.

En una casa apartada había un anciano que acababa de cumplir los 70 años. Durante toda su vida había trabajado sin parar, pero había llegado el fatídico día. Toda la familia lloraba por tener que abandonar al abuelo en la montaña, por lo que el hijo se rebeló y poniéndose en pie, juró:

-No pienso obedecer las órdenes de nuestros señor, por muy amo que sea de las tierras que cultivamos. Aunque se haya hecho siempre, abandonar a los mayores después de una vida entera de sacrificios no me parece justo. Padre, voy a acondicionar el sótano para que no le pueda ver nadie, pero así seguirá viviendo y estará con nosotros.

Así fue durante unas semanas. Cada tarde, el anciano jugaba con los nietos y por las noches charlaban animadamente todos los miembros de la familia alrededor del fuego.

El señor del lugar, que era bastante caprichoso, a veces pedía a sus súbditos que hiciesen cosas muy difíciles. Un día reunió a todos los campesinos del pueblo y les dijo:

- El que me traiga una cuerda tejida con ceniza se librará de pagarme el diezmo este año.

Todos se pusieron manos a la obra, pero les resultaba absolutamente imposible. El joven campesino volvió rumiando a su casa y pidió consejo a su padre, como había hecho siempre que tenía un problema. El anciano, sonriendo, le respondió:

- Es muy sencillo. Sólo necesitas trenzar una cuerda apretando mucho los hilos. Luego debes quemarla hasta que sólo queden las cenizas.

El campesino así lo hizo ante su señor, quien sorprendido por la astucia del joven proclamó:

- Estoy orgulloso de tener gente tan inteligente como tú en mis tierras. ¿Cómo eres tan sabio?

El joven decidió contarle toda la verdad:

- Veréis, señor, debo ser sincero. Yo debería haber abandonado a mi padre en la montaña porque era mayor, pero no lo hice. La tarea que me encomendó era tan difícil que sólo se me ocurrió preguntarle a él, como siempre he hecho ante las cosas que no sé. Él me explicó cómo hacerlo.

Cuando el señor escuchó toda la historia se quedó impresionado y se dio cuenta de la sabiduría de los ancianos:

- Este campesino y su padre me han demostrado el valor de las personas mayores. A partir de ahora, ningún anciano deberá ser abandonado.

El territorio del señor fue, a partir de ese momento, el más próspero de la zona, ya que unía la fuerza de los jóvenes con la sabiduría de los mayores.


Cuento popular japonés

martes, 8 de julio de 2008

Postales: El sabor auténtico de San Fermín 2008

Un año más... las calles de Pamplona se vuelven a teñir de esa maravillosa marea blanca y roja tan representativa de la ciudad durante nueve días.

El incesante goteo de ciudadanos procedentes desde diversos puntos del globo terráqueo transforman la tranquilidad reinante en una continua algarabía sin descanso. Muchos de ellos llegan atraídos por los toros, verdaderos reyes de la fiesta, y por el alcohol, testigo que parece ser recogido de unos a otros como si se tratase del deporte popular.

Sin embargo, el sabor auténtico de las Fiestas de San Fermín se aleja del "calimotxo". Parte de su esencia reside en la famosa Comparsa de Gigantes y Cabezudos, entrañables figuras de cartón que desfilan bailando por la calle durante los Sanfermines y se unen el día 7 de julio a la "Procesión de San Fermín".

Los Gigantes representan los cuatro continentes, puesto que, en el momento de su aparición sobre el siglo XVI, sólo se conocía América, Asia, África y Europa. Se trata de cuatro parejas de rey y reina, cuyo peso oscila entre los 59 y los 67 kilogramos, con una altura de casi cuatro metros, cuyo portador debe saber moverlos perfectamente al ritmo de la música de gaita navarra y tambor, y haciendo grupo con el resto de Gigantes a los que apenas se ve.

Estas cuatro parejas son una representación de razas humanas: blanca, amarilla, moro-negra e indo-americana.

A su alrededor, los seis "kilikis" hacen sus travesuras, junto a los Cabezudos y los seis "Zaldikos" (caballitos), persiguiendo tanto a grandes como pequeños, que intentan esquivar o aguantar los levísimos golpes de las bergas que portan, lo que va dejando a su paso una sombra de risas y lágrimas.

Por su aspecto, los nombres de los "Kilikis" son: Caravinagre, Napoléon, Verrugón, Barbas, Patata y Coleta; a los que les acompañan los cinco Cabezudos más solemnes: El alcalde, el concejal, la abuela, el japonés y la japonesa".

Cerca de éstos, los Gigantes majestuosamente marcan la pauta de la comitiva con la música de los" txistularis" y gaiteros que les acompañan.

Su actuación, todos a una, a través de las estrechas calles del Casco Antiguo dan uno de los más impresionantes momentos de Pamplona, con innumerables muestras de cariño de los niños y ya no tan niños.

Cada 7 de julio, tras esta comparsa, la corporación municipal recoge al cabildo eclesiástico para dirigirse a la Capilla de San Fermín, donde tras celebrar una misa solemne, recogen al Santo y lo acompañan por el Casco Viejo para realizar la "Procesión de San Fermín", mientras una multitud se agolpa en balcones, terrazas y calles, donde lo aclaman a su paso y le dedican más de una jota sentida.

Vivir estos momentos tan entrañables hacen de Sanfermines una celebración festiva especial, más por cuanto familias, amigos, conocidos y no tan conocidos confraternizan entre una buena copita de vino y un excelente surtido de productos gastronómicos de la tierra a la espera del regreso del Santo a su hogar.

Sin más ánimo a disfrutar de esta magia.

¡Viva San Fermín!

San Fermín 2008


domingo, 15 de junio de 2008

La verdad, ¿es la verdad?

El rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras, por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver este último interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime. Sólo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque.

- Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó.

- He oído hablar mucho de tí -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres sabio.

- La gente dice muchas cosas, señor, pero no todas son ciertas -repuso indiferente.

- A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que ésta sea mejor?

- Puedo decirte, señor -respondió el ermitaño-, que las leyes por sí mismas no bastan para hacer mejor a la gente. El ser humano tiene que cultivar ciertas actitudes y practicar ciertos métodos para alcanzar la verdad de orden superior y la clara comprensión.

El rey se quedó dubitativo, pero replicó:
- De lo que no hay duda, ermitaño, es de que yo, al menos, puedo lograr que la gente diga la verdad; puedo conseguir que sean veraces.

El eremita sonrió levemente, pero nada dijo. Guardó un noble silencio.

Desafiante, el rey decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdens de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: "Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada".

Amanecía. El ermitaño, tras meditar toda la noche, se puso en marcha hacia la villa amurallada. Su amado bosque quedaba a sus espaldas. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán del escuadrón se interpuso en su camino y le preguntó:

- ¿Adónde vas?

- Voy camino de la horca para que puedan ahorcarme -repuso sereno el eremita.

El capitán aseveró: -No lo creo.

- Pues bien, capitán, si he mentido, ahórcame.

- Pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad.

- Así es -afirmó el ermitaño- Ahora usted sabe lo que es la verdad... ¡Su verdad!

Anónimo hindú
 

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