viernes, 25 de julio de 2008

"La montaña de los ancianos"

Hace muchísimo tiempo, en una remota región, el señor del lugar obligaba a las familias a abandonar a los ancianos en una montaña. creía que de esta forma se libraba de bocas que alimentar que no aportaban ningún beneficio a la comunidad.

En una casa apartada había un anciano que acababa de cumplir los 70 años. Durante toda su vida había trabajado sin parar, pero había llegado el fatídico día. Toda la familia lloraba por tener que abandonar al abuelo en la montaña, por lo que el hijo se rebeló y poniéndose en pie, juró:

-No pienso obedecer las órdenes de nuestros señor, por muy amo que sea de las tierras que cultivamos. Aunque se haya hecho siempre, abandonar a los mayores después de una vida entera de sacrificios no me parece justo. Padre, voy a acondicionar el sótano para que no le pueda ver nadie, pero así seguirá viviendo y estará con nosotros.

Así fue durante unas semanas. Cada tarde, el anciano jugaba con los nietos y por las noches charlaban animadamente todos los miembros de la familia alrededor del fuego.

El señor del lugar, que era bastante caprichoso, a veces pedía a sus súbditos que hiciesen cosas muy difíciles. Un día reunió a todos los campesinos del pueblo y les dijo:

- El que me traiga una cuerda tejida con ceniza se librará de pagarme el diezmo este año.

Todos se pusieron manos a la obra, pero les resultaba absolutamente imposible. El joven campesino volvió rumiando a su casa y pidió consejo a su padre, como había hecho siempre que tenía un problema. El anciano, sonriendo, le respondió:

- Es muy sencillo. Sólo necesitas trenzar una cuerda apretando mucho los hilos. Luego debes quemarla hasta que sólo queden las cenizas.

El campesino así lo hizo ante su señor, quien sorprendido por la astucia del joven proclamó:

- Estoy orgulloso de tener gente tan inteligente como tú en mis tierras. ¿Cómo eres tan sabio?

El joven decidió contarle toda la verdad:

- Veréis, señor, debo ser sincero. Yo debería haber abandonado a mi padre en la montaña porque era mayor, pero no lo hice. La tarea que me encomendó era tan difícil que sólo se me ocurrió preguntarle a él, como siempre he hecho ante las cosas que no sé. Él me explicó cómo hacerlo.

Cuando el señor escuchó toda la historia se quedó impresionado y se dio cuenta de la sabiduría de los ancianos:

- Este campesino y su padre me han demostrado el valor de las personas mayores. A partir de ahora, ningún anciano deberá ser abandonado.

El territorio del señor fue, a partir de ese momento, el más próspero de la zona, ya que unía la fuerza de los jóvenes con la sabiduría de los mayores.


Cuento popular japonés

martes, 8 de julio de 2008

Postales: El sabor auténtico de San Fermín 2008

Un año más... las calles de Pamplona se vuelven a teñir de esa maravillosa marea blanca y roja tan representativa de la ciudad durante nueve días.

El incesante goteo de ciudadanos procedentes desde diversos puntos del globo terráqueo transforman la tranquilidad reinante en una continua algarabía sin descanso. Muchos de ellos llegan atraídos por los toros, verdaderos reyes de la fiesta, y por el alcohol, testigo que parece ser recogido de unos a otros como si se tratase del deporte popular.

Sin embargo, el sabor auténtico de las Fiestas de San Fermín se aleja del "calimotxo". Parte de su esencia reside en la famosa Comparsa de Gigantes y Cabezudos, entrañables figuras de cartón que desfilan bailando por la calle durante los Sanfermines y se unen el día 7 de julio a la "Procesión de San Fermín".

Los Gigantes representan los cuatro continentes, puesto que, en el momento de su aparición sobre el siglo XVI, sólo se conocía América, Asia, África y Europa. Se trata de cuatro parejas de rey y reina, cuyo peso oscila entre los 59 y los 67 kilogramos, con una altura de casi cuatro metros, cuyo portador debe saber moverlos perfectamente al ritmo de la música de gaita navarra y tambor, y haciendo grupo con el resto de Gigantes a los que apenas se ve.

Estas cuatro parejas son una representación de razas humanas: blanca, amarilla, moro-negra e indo-americana.

A su alrededor, los seis "kilikis" hacen sus travesuras, junto a los Cabezudos y los seis "Zaldikos" (caballitos), persiguiendo tanto a grandes como pequeños, que intentan esquivar o aguantar los levísimos golpes de las bergas que portan, lo que va dejando a su paso una sombra de risas y lágrimas.

Por su aspecto, los nombres de los "Kilikis" son: Caravinagre, Napoléon, Verrugón, Barbas, Patata y Coleta; a los que les acompañan los cinco Cabezudos más solemnes: El alcalde, el concejal, la abuela, el japonés y la japonesa".

Cerca de éstos, los Gigantes majestuosamente marcan la pauta de la comitiva con la música de los" txistularis" y gaiteros que les acompañan.

Su actuación, todos a una, a través de las estrechas calles del Casco Antiguo dan uno de los más impresionantes momentos de Pamplona, con innumerables muestras de cariño de los niños y ya no tan niños.

Cada 7 de julio, tras esta comparsa, la corporación municipal recoge al cabildo eclesiástico para dirigirse a la Capilla de San Fermín, donde tras celebrar una misa solemne, recogen al Santo y lo acompañan por el Casco Viejo para realizar la "Procesión de San Fermín", mientras una multitud se agolpa en balcones, terrazas y calles, donde lo aclaman a su paso y le dedican más de una jota sentida.

Vivir estos momentos tan entrañables hacen de Sanfermines una celebración festiva especial, más por cuanto familias, amigos, conocidos y no tan conocidos confraternizan entre una buena copita de vino y un excelente surtido de productos gastronómicos de la tierra a la espera del regreso del Santo a su hogar.

Sin más ánimo a disfrutar de esta magia.

¡Viva San Fermín!

San Fermín 2008


domingo, 15 de junio de 2008

La verdad, ¿es la verdad?

El rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras, por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver este último interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime. Sólo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque.

- Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó.

- He oído hablar mucho de tí -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres sabio.

- La gente dice muchas cosas, señor, pero no todas son ciertas -repuso indiferente.

- A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que ésta sea mejor?

- Puedo decirte, señor -respondió el ermitaño-, que las leyes por sí mismas no bastan para hacer mejor a la gente. El ser humano tiene que cultivar ciertas actitudes y practicar ciertos métodos para alcanzar la verdad de orden superior y la clara comprensión.

El rey se quedó dubitativo, pero replicó:
- De lo que no hay duda, ermitaño, es de que yo, al menos, puedo lograr que la gente diga la verdad; puedo conseguir que sean veraces.

El eremita sonrió levemente, pero nada dijo. Guardó un noble silencio.

Desafiante, el rey decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdens de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: "Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada".

Amanecía. El ermitaño, tras meditar toda la noche, se puso en marcha hacia la villa amurallada. Su amado bosque quedaba a sus espaldas. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán del escuadrón se interpuso en su camino y le preguntó:

- ¿Adónde vas?

- Voy camino de la horca para que puedan ahorcarme -repuso sereno el eremita.

El capitán aseveró: -No lo creo.

- Pues bien, capitán, si he mentido, ahórcame.

- Pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad.

- Así es -afirmó el ermitaño- Ahora usted sabe lo que es la verdad... ¡Su verdad!

Anónimo hindú

martes, 29 de abril de 2008

Cerrado por motivos laborales... hasta nuevo aviso


P.D: Regresaré lo antes posible...

domingo, 20 de abril de 2008

Fleetwood Mac: “Rumours”

A finales de los años sesenta se crearía un grupo anglo-estadounidense conocido como Fleetwood Mac, que daría sus primeros pasos dentro del blues tradicional para evolucionar al rock alternativo y, finalmente, a un pop suave y elegante, con motivo de las continuas transformaciones sufridas en el seno de la banda.

En 1975, un álbum homónimo les traería la fama, si bien sería, dos años después y sumidos en una creciente espiral de “rumores” sobre su separación, cuando se convertirían en una formación de culto, tras la publicación de su undécimo trabajo titulado “Rumours”, que acabó siendo el más célebre de la banda y uno de los más vendidos de todos los tiempos, con más de 30 millones de copias en todo el mundo.

A pesar de que las relaciones endogámicas en el seno del grupo, estuvieron a punto de separarlos, los cinco miembros (Mick Fleetwood, John y Christine McVie, Stevie Nicks y Lindsey Buckingham) supieron permanecer unidos para crear a la postre su mejor material de producción, un reflejo de las propias miserias emocionales que estaban viviendo en esos momentos.

Rumours” se convertiría en un álbum memorable, gracias a temas donde se reflejan el optimismo de Christine McVie en “Don’t stop” (canción utilizada por el expresidente Bill Clinton en su campaña de 1992) o el remordimiento de Lindsey Buckingham en “Go your own way”, incluyendo el melancólico éxito de “Dreams”, que deja entrever la profundidad que Stevie Nicks era capaz de alcanzar.

En 1978, la banda sería galardonada con el premio Grammy al Mejor Álbum del Año 1977 por “Rumours”, permaneciendo éste, durante 31 semanas, como número uno en las listas de Billboard estadounidenses.

La responsabilidad compartida en la composición de las letras daría lugar a cuatro sencillos de éxito para el grupo:

- “Go your own way” fue escrita por Lindsay Buckingham como una sombría referencia a la ruptura de su relación con su compañera de grupo, Stevie Nicks, llegando al número diez en la Billboard Hot 100 y siendo la única canción de Fleetwood Mac incluida en la lista de las 500 canciones del Salón de la Fama del Rock and Roll.

- “Don’t stop” está compuesta por Christine McVie y refleja sus sentimientos tras el divorcio de John McVie, ofreciendo una visión optimista sobre su nueva vida separados.

- “You make loving fun” es una canción escrita también por Christine McVie y hace referencia a un romance entre ésta y el director de iluminación del grupo. Éste sería tercer top ten hit del álbum y se situaría en el número nueve del Billboard Hot 100.

- “Dreams” es una de las canciones más conocidas de Fleetwood Mac y la única en situarse como número uno en Estados Unidos. Su composición se debe a la cantante Stevie Nicks, sirviéndole de instrumento para advertir a un hombre que puede volverse loco por la soledad tras una ruptura sentimental.

- “Gold dust woman” lleva la firma de Stevie Nicks y habla de su propia lucha contra el mundo de las drogas.

- “The chain” es la única canción escrita por los cinco miembros de Fleetwood Mac en esa época y representa una rareza, siendo utilizada por la banda como una firma, hasta el extremo de citar en su letra “Nunca rompas la cadena”.

- “Oh Daddy” es una especie de homenaje a Mick Fleetwood, padre espiritual, que logró mantenerles juntos.
La lista de canciones que conforman el álbum “Rumours” es:

Cara uno
1.- “Second hand news” por Lindsey Buckingham (2:43)
2.- “Dreams” por Stevie Nicks (4:41)
3.- “Never going back again” por Lindsey Buckingham (2:14)
4.- “Don’t stop” por Christine McVie (3:11)
5.- “Go your own way” por Lindsey Buckingham (3:38)
6.- “Songbird” por Christine McVie (3:20)

Cara dos
1.- “The Chain” por Mick Fleetwood, John y Christine McVie, Stevie Nicks y Lindsey Buckingham (4:28)< style="">You make loving fun” por Christine McVie (3:31)
3.- “I don’t want to know” por Stevie Nicks (3:11)
4.- “Oh Daddy” por Christine McVie (3:54)
5.- “Gold dust woman” por Stevie Nicks (4:51)

Desde “Second hand new” hasta la maravillosa “Gold dust woman”, el álbum es dolorosamente íntimo y eso es precisamente lo que le da su fuerza.

Sin embargo, por encima de todos los hits que incluye este trabajo discográfico, siempre me decantaré por “Songbird”, que, según su creadora Christine McVie, representa un pequeño himno para todos los miembros de la banda, siendo popularizada por una versión efectuada por el cantante Eva Cassidy en los años 90.

Songbird” es una canción dolorosamente bella desde su inicio.



“Para ti, no habrá más gritos… Para ti, el sol brillará… y siento que cuando estoy contigo, todo está bien, sé que está bien… A ti, te daré el mundo… Para ti, nunca tendré frío… porque siento que cuando estoy contigo, todo está bien, sé que está bien… Y los pájaros cantan como saben la partitura… y te quiero como nunca antes… Y te deseo todo el amor en el mundo, pero, sobre todo, lo deseo de mí…”

 

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