miércoles, 20 de febrero de 2008

Carta a un "delicattessen": Sándwich de dos chocolates y micuit con puré de frutos rojos

Querido "delicattessen":

Quizás no puedas imaginar que, lejos de haber deleitado más de un exquisito paladar durante estos días, simbolices la ilusión, el esfuerzo, las risas y, sobre todos, tantos sueños anhelados por tus creadores.

Quizás no puedas imaginar que, en esos dos chocolates, se esconda el propio reflejo de la cara y la cruz con la que la vida ha sorprendido a tus creadores durante su largo caminar entre aciertos y sinsabores.

Quizás no puedas imaginar que, dentro de la acidez de ese micuit con puré de frutos rojos, se encierran pequeños deseos tan vivos en la sangre de tus creadores como el color que te acompaña en el toque final.

Quizás no puedas imaginar que, tras ese original diseño, se deposite la esperanza de tus creadores por alcanzar su propia quimera desde muy niños.

Quizás no puedas imaginar que recibir el honor de ser el pincho ganador del I Concurso de tapas y pinchos de Asturias implique el triunfo de más de un sueño.

Q
uizás no puedas imaginar cuánta felicidad has traído a "muchas" vidas que no es proporcional a tu tamaño.

Quizás no puedas imaginar que, bajo esa explosión armoniosa de sabores, emerge más de una incipiente carrera con nombre propio.

P.D: Enhorabuena a cada uno de tus creadores (con permiso, en especial, a uno de ellos y que tus sueños se sigan haciendo realidad)

Si quieren disfrutar de esta "caxigalina", no dejen de visitar el Hotel Palacio la Llorea en Gijón, , donde podrán recrearse con las maravillosas creaciones de su cocina (moderna y tradicional), a cuya cabeza se encuentra Rocío Menéndez Pérez, contando, entre su equipo, con un "grande" no sólo de los fogones, sino del producto "amistad".

Para tí, para el "grande", el más fuerte de los abrazos.

domingo, 17 de febrero de 2008

“Los crímenes de Oxford”: El único crimen perfecto no es aquel que queda sin resolver, sino el que se resuelve con un falso culpable.

He de reconocer mi pasión, casi enfermiza, por cualquier libro o película de intriga detectivesca. Los devoro sin compasión, quizás por aquello de sentirme una especie de Sherlock Holmes y lograr desenmascarar al malo antes del desenlace final.

Por tanto, era obvio que “Los crímenes de Oxford” ocuparía un lugar privilegiado entre mis elecciones filmatográficas por aunar todos los ingredientes necesarios para mi próxima incursión holmesiana y, ciertamente, es que la trama no me ha defraudado en absoluto, con toda probabilidad porque las matemáticas y yo hemos mantenido una relación tormentosa desde siempre.

¿Cómo resolver una sucesión de crímenes partiendo de enunciados matemáticos? Yo no lo sé, pues aún sigo con lo de “Pablo compró seis kilos de manzanas al frutero de su barrio… ” y, encima, bastante tengo con los anagramas de Pedro.

Martin (Elijah Wood) es un estudiante norteamericano que se traslada hasta la Universidad de Oxford con el firme propósito de que el célebre profesor de Lógica, Arthur Seldom (John Hurt), sea quien dirija su tesis. Sin embargo, Martin se da de bruces con la reacia actitud del profesor, lo que le lleva a replantearse el verdadero motivo de su viaje, pero algo va a aplazar su regreso a casa.

Gracias a un sublime plano-secuencia (que podría llevar la firma de un gran cineasta de la talla de Alfred Hitchcock), Arthur y Martin descubren el cadáver de Mrs. Eagleton (Anna Massey) en el salón de su casa, lo que dará el pistoletazo de salida en una carrera contrarreloj por desvelar el siguiente símbolo que pueda conducirles al próximo asesinato, llevando a que temas relacionados con la filosofía y las matemáticas entren en escena y le confieran un importantísimo valor añadido a la trama.

Aunque se tratan de crímenes casi imperceptibles, que podrían incluso considerarse muertes naturales, todos ellos vienen acompañados de un mensaje: un signo diferente en casa ocasión que, óbito tras óbito,va dando forma a una serie, cuya lógica deberán descifrar los dos protagonistas.

¿Qué tienen en común una circunferencia o un triángulo? ¿Qué papel juega en cada muerte la teoría del caos, el Tractatus Logicus Filosoficus de Ludwig Wittgenstein, la teoría de códigos, las series numéricas, la geometría fractal, la Conjetura de Fermat y su demostración por parte de Andrew Wiles en Cambridge, el Principio de Incertidumbre de Heisenberg, la Paradoja del Mentiroso o el Teorema de Incompletitud de Gödel?

La respuesta sólo se halla en la propia película, hasta el punto de plantearnos cuestiones como si es posible alcanzar la verdad.

Al margen de todo ello, la presencia de Lorna, interpretada por Leonor Watling, se limita a mostrar su escultural cuerpo sin más juego que el propio de esas escenas, en contraposición con la más que meritoria labor de Beth (Julie Cox) en su personaje de hija ennegrecida por su tensa relación con su madre Mrs. Eagleton.

Otra figura siniestra inquieta al espectador, como es Podorov (Burn Gorman), compañero de despacho de Martin, quien realmente está pasado de “revoluciones”.

Y, por supuesto, detrás de este largometraje dirigido por el español Álex de la Iglesia, se esconde el texto original bajo la novela del mismo nombre, obra del escritor argentino Guillermo Martínez, cuya lectura recomiendo vivamente.

Elijan la opción que elijan espero que disfruten tanto como yo lo he hecho, aunque, en mi caso, por ambas partes (cine y literatura).


jueves, 14 de febrero de 2008

Día de San Valentín

Hoy se celebra el día de San Valentín o día de los enamorados. Sin embargo, ha dejado de ser una celebración tradicional, para convertirse en la hucha de las grandes superficies.

¿Quién cree que en el amor deba existir un día? Nos hallamos ante la flor más bella y hermosa jamás creada, especie en vías de extinción por cuanto olvidamos lo que implica esas cuatro letras.

Por amor nacemos, entre amor vivimos y con amor morimos. Sea del signo que sea ese amor no deja de ser el bien más preciado, al que proteger, mimar y cuidar cada día sin reparos, sin modas, sin horarios.

Creo que no ha de ceñirse a una fecha concreta, sino que todos los días del año deben ser San Valentín por la bendición que supone ser una persona amada, pero, dada la gratuidad de ese regalo, parecemos no saber apreciarlo al no estimarse su cuantía en euros.

Ser amado representa una enorme responsabilidad que, en ocasiones, no estamos dispuestos a asumir. Seguimos viviendo en un mundo egoísta y egocéntrico, en el que nos asusta la palabra compromiso, pero ésta no se ciñe a un papel, a un anillo o una celebración.

Aceptemos el amor tal como es y amemos a quien nos ama, no a quien nos ilusiona.



"... Love it has so many beautiful faces... sharing lives... and sharind days... I'm the closest I've been to believing... this could be love forever... Now my dreams are filled with times when we're together... Guess what I need from her is... forever love..." ("Forever love" de Gary Barlow)

domingo, 10 de febrero de 2008

“El Guardaespaldas”: Banda Sonora Original

En 1992, se estrenaba la película “El Guardaespaldas” (The bodyguard), hecha a la medida de dos grandes estrellas del momento en sus respectivos campos: Kevin Costner, director y protagonista de la escarizada “Bailando con lobos” y Whitney Houston, cantante de voz sublime.

Su argumento es poco complejo: guardaespaldas profesional contratado por una famosa cantante con el fin de protegerla ante las continuas amenazas de muerte anónimas que recibe, de tal modo que la vida de la protagonista se convierte en una jaula ante las extremas medidas de seguridad que su escolta decide adoptar, iniciándose una tensa relación entre los protagonistas. Sin embargo, la tensión se irá disipando poco a poco para desembocar en una entrañable historia de amor, salpicada por una sensacional banda sonora de fondo.

Éste es uno de esos raros ejemplos en los que la música de una película, ayudada por la presencia de la propia Whitney Houston en ella, oscurece al propio obra cinematográfica y la hace alcanzar un éxito inesperado de no ser por la banda sonora.

El álbum, publicado en noviembre de ese mismo año, alcanzó rapidamente las primeras posiciones de las listas mundiales, lo que contribuyó a que los espectadores acudiesen en masa al cine.

Cada uno de sus temas subió como la espuma dentro del hit-parade, destacando, entre todos ellos, la balada “I will always love you”, que llevó a “El Guardaespaldas” a romper todos los registros establecidos. Esta balada fue escrita por la cantante de country Dolly Parton, quien es tan responsable del éxito, como la propia Whitney Houston, pues ésta última dio rienda suelta a sus emociones, asegurando una permanencia en lo más alto de la lista de singles de Billboard durante catorce semanas.

Quizás muchos piensen que se trata de un disco de una sola canción, pero cuenta con otras interpretaciones magistrales a cargo de Whitney Houston, como “I’m every woman” , “Run to you” o “Queen of the night”.

También hay que destacar la contribución de artistas como Kenny G., Joe Cocker y Aaron Neville, así como el tributo de Curtis Stigers a Nick Lowe en la versión del clásico “Peace, love and understanding”.

Este trabajo discográfico obtuvo un premio Grammy al mejor disco del año, lo que no es de extrañar teniendo en cuenta el elenco de afamados y excelentes productores que se encuentran detrás: Narada Michael Walden, L.A. Reid, Ian Devaney, Jazz Summers, Clive Davis, BeBe Winans, Babyface, etc…

Los temas de la Banda Sonora Original son:

1.- I will always love you.- Whitney Houston (4:31)
2.- I have nothing.- Whitney Houston (4:48)
3.- I’m every woman.- Whitney Houston (4:45)
4.- Run to you.- Whitney Houston (4:22)
5.- Queen of the night.- Whitney Houston (3:08)
6.- Jesus loves me.- Whitney Houston (5:11)
7.- Even if my heart would break.- Aaron Neville (4:58)
8.- Some day (I’m coming back).- Lisa Standfield (4:57)
9.- It’s gonna be a lovely day.- The S.O.U.L S.Y.S.T.E.M (4:47)
10.- (What’s so funny ‘bout) Peace, love and understanding.- Curtis Stigers (4:04)
11.- Waiting for you.- Kenny G (2:43)
12.- Trust in me.- Joe Cocker (4:12)
13.- Theme from The Bodyguard.- Alan Silvestri (2:40)
14.- I’m every woman.- Whitney Houston (10:37)
15.- Queen of the night.- Whitney Houston (6:35)


lunes, 28 de enero de 2008

El amor de un padre por su hijo

Si, en este mundo, hemos de sentir orgullo es por el infinito amor de nuestros padres por cualquiera de nosotros. Se trata de un auténtico regalo de valor incalculable, que, a veces, se transforma en una maravillosa historia de altruismo, dulzura, lealtad, nobleza, sacrificio, grandeza, ternura y bondad, como es el caso de Dick y Rick Hoyt (Team Hoyt).

Quizás para muchos os sea desconocida, pero seguro que más de un practicante del triatlon ha sacado fuerzas de flaqueza al recordar este ejemplo de superación y entrega, pues Dick y Rick podrían ser uno de nosotros.

Corría el año 1962, cuando llegaba al mundo Rick Hoyt en Massachussets (EE.UU), quien, por desgracía, nacería con una hemiplejia espástica causada por una falta de oxígeno en su cerebro, debido a su propio cordón umbilical.

La imposibilidad de mejora en su estado vegetativo le condenaba de por vida a una silla de ruedas y completamente dependiente, hasta el punto de que especialistas médicos plantearon a sus padres la posibilidad de la eutanasia, cuando Rick sólo contaba con 8 meses.

Sin embargo, tras los primeros nubarrones, la familia Hoyt siguió luchando por una mejor calidad de vida de Rick, llegando a entregar 5.000 dólares a la Universidad de Tufts en 1972, con los que un grupo de científicos desarrollaron un ordenardor interactivo que permitía escribir a Rick mediante movimientos de cabeza con los que marcaba las letras ordenadas.

¿Cuáles fueron sus primeras palabras? ¿Alguien se lo imagina? Para sorpresa de todos, su primera frase fue "Vamos Bruins" (equipo de hockey sobre hielo que jugaba en esas fechas la final de la "Stanley Cup", campeonato más importante del mundo de este deporte).

La celebración de una carrera de cinco millas para recaudar fondos destinados a un deportista que se había quedado paralítico tras un accidente significó el punto de inflexión en la vida de Rick y su padre Dick.

Éste último, deportista aficionado, decidió acudir a la competición en compañía de su hijo, pero no como público, sino tomando parte en la misma: Dick corría al mismo tiempo que Rick iba en su silla de ruedas que era empujada por su padre, pero lo más representativo de ese día serían las palabras que Rick dirigió a su padre: "es la primera vez en mi vida que no me he sentido discapacitado".

A partir de ese fecha, la leyenda del Team Hoyt comenzó a labrarse: 81 media maratones (marca personal de 1 hora y 21 minutos); 65 maratones (marca personal de 2 horas y 40 minutos); 206 triatlones (6 de ellos Ironman con menos de 14 horas en esta prueba); y 45 días cruzando Estados Unidos.

A lo largo de más de 25 años, mientras Dick corría, Rick iba en una silla adaptada para la carrera. Si al padre le tocaba nadar, el hijo iba en una barca hinchable arrastrada por su padre, con un arnés a la cintura. Cuando tocaba bicicleta, Rick iba en un asiento colocado en la parte delantera.

El lema de "nada es imposible" siempre les acompaña, por cuanto refleja lo que el amor de un padre hace por un hijo.




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